jueves, 8 de enero de 2009

El Equilibrio Precario




Durante el relajante baño de una hora que me he dado, sonando en el Ipod música "chill-Out", he metido la cabeza dentro del agua y he notado como mi corazón se acompasaba con la música, han bajado las pulsaciones de manera espectacular, y he sentido que mi espíritu se limpiaba.

¿qué cómo lo hago?, es fácil, una vez por semana me gusta abstraerme del mundo una hora más o menos. Pongo la bañera hasta arriba de agua hirviendo, echo sales de baño, una perla de aceite, enciendo unas cuantas velas, cojo un libro o revistas que me apetezcan, conecto el Ipod al altavoz en el baño y me meto en la bañera. Esto define la parte física del proceso.

La parte espiritual del asunto es la que más me gusta. El agua ha estado presente en mí vida, desde feto en el seno materno, en casa de mis padres al lado de un río, con mi gran afición a navegar, y desde hace unos años con devoción por los "spas" y balnearios. Pero todo esto no es comparable con un buen baño, es un momento de encuentro interior, de evaluación y reflexión propia, no externa. Mientras no haya injerencias externas (niños corriendo o llorando, que Yolanda se encarga de controlar durante mi momento de asueto), me evado de mi mismo, o más que una evasión es una búsqueda de la tranquilidad, del re-equilibrio entre el cuerpo y el espíritu, esa parte de mi mismo que tengo tan abandonada.

Y funciona, sinceramente, funciona perfectamente, cuando salgo me encuentro mucho mejor, ya puede tronar fuera que yo ni me inmuto, me siento capaz de lidiar con cualquier asunto.

Recomiendo encarecidamente probar esta terapia, general una atmósfera amigable y disfrutar durante una hora o dos.

un saludo y... "buenas y relajadas noches".