miércoles, 14 de enero de 2009

Un Día En El Circo



Siempre he tenido un muy, muy mal fario con el circo, se conoce que de pequeño mis padre me llevaron y cuando salio el payaso de turno monte tal escándalo que me tuvieron que sacar.

Yo no me acuerdo, ni siquiera se si la historia es verdad, pero desde luego nunca me han gustado los circos,

..... nunca?.....

bueno, el otro día fuimos con unos amigos y nuestras respectivas proles, las edades de los niños iban de los 4 a los 6 años, y fuimos a un circo de los de barrio, no uno glamuroso, bizarro, como el "cirque du Soleil".

El espectáculo empezaba a las 7 de la tarde, en estas fechas noche cerrada en Madrid. Siguiendo mi costumbre salí de casa a las 5 y conduciendo todo lo despacio que el trafico me permitía me aproximaba al circo armándome de valor. Realmente buscaba los motivo de mi miedo, ese terror injustificado que durante 30 años me había impedido ver ni tan siquiera imágenes de lo que llaman la familia circense.

Aparqué bastante lejos para lo que es mi costumbre y con los niños nos fuimos a tomar un café a un centro comercial cercano, aún nos sobraba una hora y media. Intenté no pensar más en ello, lo hacia por los niños, pero unas gotas de sudor empezaron a recorrer mi frente hasta situarse en la punta de mi nariz, en ese mismo instante comprendí que debía quitarme el abrigo y el sombrero, en la cafetería hacia muchísimo calor. Los niños estaban emocionados con su futura experiencia y yo trataba de contagiarme de ese ánimo y fortaleza, era inútil, me pesaba hasta el alma.

El tiempo pasaba, conversaba con mi mujer acerca de mi mala experiencia y ella (sabia que es) o le daba mayor importancia, apuramos el café y nos dirigimos a la entrada del circo.

Cuando salimos del centro comercial vimos la carpa, inmensa, roja y blanca. Ya estaba oscureciendo y parecía hermosa. No recordaba haber visto ninguna de tan cerca. En la puerta nos pusimos los primeros de la cola, y empecé a ver un poco las miserias de este tipo de espectáculos, desde luego no era como la ópera. Para hacéroslo corto os comentaré que resulto ser algo mejor de lo que me suponía, los niños disfrutaron de lo lindo y aún hoy se acuerdan de muchos números.

Personalmente se me hizo largo....., el sitio era algo incomodo....., pero lo mejor....., ¡¡no lloré con los payasos!!.

¡Miedo superado!