martes, 20 de octubre de 2009

Actitudes Culianrias Nocivas




Me gusta comer bien, antes bien y mucho, ahora solo bien.... cosas de la edad.

Hace unos años, en una escapada de fin de semana por la provincia de Salamanca, fuimos a comer a un restaurante, eramos un grupo de unas cinco parejas, durante al discusión de confección de los entrantes, comentó el camarero que tenían una criadillas extraordinarias, obviamente yo lo sugerí al resto de los comensales, y fui relegado al ostracismo por "grosero" culinario, pero bueno, como no suelo dejarme influenciar por la masa, me las pedí de segundo para mi solito.

Trajeron los primero, lo típico, morcillas y ensaladas y cosas de esas, y ya con los segundo me pusieron un esplendoroso plato de criadillas, como olían, ...¡y como sabían!...

Y saltó la espabilada.....

- ¿me dejas probar?

coño, que mal me sienta eso

pero como me educaron en un colegio de pago, y de los caros, pues le di a probar, joder... como se puso.... parecía una escena de una película que no estoy dispuesto a reproducir, ...por obscena.

de repente, (se conoce que ella tenia más credibilidad que yo), todos en fila pidieron probar esa exquisitez, y como es lógico, el plato se acabó en un abrir y cerrar de ojos.

Y el problema es que no aprendo.....

En un restaurante Vasco, la tierra tira, me pedí una cocochas de merluza de las que ellos alardean como las mejores que se pueden comer en Madrid, ¡¡y desde luego no mentían!!, pues la historia se repite,

-¿queréis probar? -no aprendo a estar callado-

- ¡yo si!

la hemos cagado, el plato voló.

Moraleja; chuletón a la pimienta, el mio vuelta y vuelta por favor!