miércoles, 15 de abril de 2009

Aquel Porsche Blanco (5)




=== YO ===
El Porsche iba de maravilla, Pat cantaba una cancioncilla de moda en bajito, casi para ella y ya se empezaba a sentir la proximidad de la costa en la carretera. Martín miro de reojo y se ruborizo al soñar con la noche en el hotel. A medida que pasaban los kilómetros le iba apeteciendo mas pedirle a Pat que se casase con él. Ella había salido de una tempestuosa relación con un compañero de oficina y estaba bastante receptiva a salir con alguien, o por lo menos Martín así lo dedujo. Siempre hablaban de todos los temas y él era como su consultor espiritual en materia de hombres, conocía absolutamente todas sus relaciones y la verdad es que no estaba nada cómodo con ellas, cuando ella se enfadaba con alguno Martín sentía un alivio en su interior, no es que la desease ningún mal, lo que le pasaba es que siempre sentía celos al verla con otro hombre.

En sus mas dulces sueños se la imaginaba ...

Martín, , quita esa estúpida sonrisa de la cara
Joder, ¡que susto!, no ves que estoy conduciendo
¿en que pensabas?
Ahora mismo en ti acurrucada junto a mi en la cama
Eres un salido
Es un problema de la necesidad, mas triste es pedir....
Te voy a dar...

A Pat se la veía encantada, no era un juego nuevo y a los dos les acomodaba esta relación. Ella empezó a acariciarle la nuca de forma un tanto maternal, Martín no dijo nada.

oye, por que no estamos saliendo en serio, ¿es que no te gusto?

se oyó el roce del vestido de Pat en el asiento de cuero del coche. La pregunta le incomodo y resolvió cambiar la línea de la conversación hacia otros derroteros.

Estaban conduciendo en paralelo a la costa lo que relajó un poco la tensión de la forzada conversación que había iniciado Pat. Martín no le dio mayor importancia y siguió pensando en sus cosas.

Pararon a repostar y Martín le pidió perdón a Pat por si le había molestado la pregunta, le juró mil veces que era de broma y el asunto quedó olvidado. Pagó al empleado de la gasolinera y arranco en dirección a Cádiz.


...x...
=== EL OTRO ===
Pascual abrió los ojos sobresaltado, había aprendido a no mover ni un músculo cuando se despertaba porque corría riesgo de caerse de la litera. Tenia la sensación de haber dormido mil horas, pero cuando puso los pies en el inestable suelo notó la falta de descanso en los músculos. Bili lo había despertado sin ninguna delicadeza, ahora le tocaba a él descansar. Se sirvió una taza de café mientras se embutía en su traje de agua y comprobó los aparatos del barco, ya sabia mas o menos como funcionaban y lo que significaban, lo que vio no le gustó. Echo un vistazo al aparentemente caótico camarote, por llamarlo de alguna manera, no se si habéis visto alguna vez un barco de regatas, parece como si al diseñador le hubiese dado un mal mientras dibujaba el interior, esta en bruto y acojona pensar que una miserable lamina de 10mm de fibra te separa del océano.

Navegaban ciñiendo con un rumbo de 224º30´E con una escora terrible. El barco estaba completamente amurado a babor lo que dificultaba mucho las tareas diarias. Salio a la bañera y vio que sus compañeros estaban en sus puestos, Zoraida le comento algo a voces pero Pascual apenas llego a escucharla aunque la tenia cerca, el mar rugía y las velas cazadas hacían aún mas difícil la conversación, con un gesto le indicó que se sentase en la borda junto con otros compañeros. Así lo hizo e intento ajustarse el traje ya que las salpicaduras de mar eran muy friás. Iba a ser otra jornada de bandas, solo se movería en alguna posible maniobra. El gélido viento acompañado de las salpicaduras de agua salada y helada le despejó por completo. Soñó despierto con un baño muy caliente con sales, era uno de los pocos placeres en su ajetreada vida y le confortó un poco. Tenia por delante al menos dos horas de inactividad hasta que le relevasen para preparar la comida, hoy era el cumpleaños del timonel y tenia que preparar unos bollos.

Cada miembro de la tripulación tenia derecho a llamar a casa cada dos días, Pascual nunca había hecho la llamada, no sabia a quien llamar. Hace un par de días se sentó en la mesa de cartas dispuesto a llamar a Susana, no llego a hacerlo. La verdad es que se sintió desarraigado no había dejado nada en tierra que le forzase a volver, eso le causo una profunda desazón. Se recupero pronto. Zoraida observó la escena y se dispuso a hacer algún comentario, no llegó a pronunciar palabra, era una mujer intuitiva y noto la pena de Pascual.

Un fuerte chasquido le devolvió a la vida, paso volando un estay que le pegó en el brazo, no noto nada. Inmediatamente el barco se aproo y se oyeron muchísimos ruidos y gritos que se acercaban. Unas manos fuertes cogieron a Pascual por las axilas y en unos segundos estaba tumbado en una litera mientras le desnudaban. Tuvo la sensación que se mareaba. Vio que a Zoraida se le relajaba la cara al comprobar que la herida era limpia y superficial. Esterilizaron el corte y le vendaron. Le ordenaron que se quedase descansando un rato. Solo estaba el tumbado, habían despertado a toda la tripulación para recoger todas las velas y arreglar es estay, cabía la posibilidad de que se cállese el palo mayor y tuvieran que pedir ayuda para repararlo, con lo cual finalizaba su aventura.

En unas horas arreglaron el barco y se puso en marcha.