miércoles, 25 de marzo de 2009

Aquel Porsche Blanco (2)



=== YO ===
El coche se encontraba perfectamente, aunque mi capacidad mecánica es muy discutible reconozco el buen trabajo realizado en el Porsche.

Carlos, ¿por qué vendes el coche?
Era de mi hermano, la verdad es que se gastó mucho dinero en el, lo restauró poco antes de morir.
Vaya, lo siento mucho....
No suelo decir nada, hay gente muy supersticiosa, pero veo en tu cara algo que hace que me sienta con ganas de contarte todo sobre el coche.
Vaya, agradezco su sinceridad...., ¿podríamos dar una vuelta?. Intente cambiar de tema pues la línea de la conversación empezaba a darme miedo.


No lo pensé demasiado, acordé que lo pagaría al día siguiente

...x...

=== EL OTRO ===
Las presentaciones entre la gente del equipo fueron lo que se puede llamar frías, la sensación de que Pascual no debería estar allí flotaba en el ambiente. La tripulación era profesional en su mayoría, y los que no, grandes navegantes de contrastada reputación, con experiencias demostrable de muchas regatas oceánicas.

Pascual estaba muy acostumbrado a trabajar en entornos hostiles, en su profesión había tenido que pisar muchas cabezas y no era precisamente el más popular de la empresa, no solía preocuparse por el bienestar de los demás.

En la asignación de tareas Pascual era solo algo más que un lastre, le encomendaron labores de limpieza, cocina, y en las guardias, maniobra de la jarcia de babor, básicamente sus labores en cubierta consistían en ver que todo estaba como cuando el lo vio.

La tripulación se conocía bastante bien, habían pasado unas semanas probando el barco en aguas del Mediterráneo, y era crucial ya que iban a estar unos meses de dura convivencia en una de las regatas más exigentes que se conocen. Por problemas de agenda, Pascual se incorporó solo unas fechas antes de partir, lo cual aumento el grado de cabreo de sus compañeros.

La mañana del 12 el AustralTech partió de puerto con todo el engranaje funcionando al 100% (o casi)