domingo, 30 de mayo de 2010

Pongamos que hablo de .... Madrid, Barcelona, Nueva York, Londres...





El sábado subí una foto de las del proyecto 365 con una leyenda sobre las grandes ciudades y su habitabilidad.

Yo he vivido casi toda mi vida en Madrid, pero nunca en una calle de la ciudad, sino más bien en una especie de isla dentro de la urbe. Cuando era pequeño, el concepto de salir a jugar a la calle era bajar al jardín común, nunca he tenido la experiencia del barrio, ¡bueno!, hasta que me casé, que tuve un par de años de "jartón" de barrio, pero eso es otra historia.

A lo que iba, las ciudades modernas no están pensadas ni diseñadas para ser vividas, se puede trabajar, encerrarse en casa, salir de marcha, y muchas otras cosas, pero vivirlas es muy complicado.

¿Qué es para mi vivir una ciudad?, este concepto ha cambiado a lo largo de los años, actualmente, con niños pequeños, vivir una ciudad es poder pasear por ella, poder ir a los columpios, poder ver correr a los enanos sin morir de un infarto, en fin esas cositas que preocupan a la mayoría de los padres.... y en las grandes ciudades es complicado, muy complicado, las visitas a los parques infantiles dan un poco de grima, espacios donde cohabitan niños, padres y perros durante el día y el "botellón" por las noches no son lo más higiénico, y mira que los servicios de limpieza generalmente se esmeran en su labor, pero aún así es insuficiente.

Y que conste que esto no es ninguna crítica, es más bien una reflexión sobre las edades optimas para vivir en las grandes ciudades. Yo opté por marcharme de Madrid, cerca pero lejos, y eso que en mis tiempos viví mi Madrid con mucha intensidad, me apasiona y maravilla la vida en la ciudad, ¡pero no con niños!.