viernes, 5 de junio de 2009

¡A mi me vas tú a a engañar!




Hace muchos, muchos años, en una galaxia muy lejana..... coño!, que me lío!.

...empiezo otra vez...

Hace muchos, muchos años, cuando llevabas el coche al taller te dejaban generalmente en el asiento delantero del acompañante una bolsa con las piezas que te habían sustituido.

Yo nunca entendí muy bien el porque de la medida, creo que en principio era para dar confianza al usuario o algo así, ¿confianza?, ¿como se yo de quien son esas piezas?, en fin una chorrada que se le ocurrió a algún político ocioso.

Todo esto viene porque el otro día llevé el coche a al revisión y me tuvieron que cambiar el compresor del climatizador, cuando llegué a casa, comentando con mi mujer, va y me dice, ¿has visto el compresor roto?, me quede de piedra, y me dio por reflexionar,

¿me habrán engañado?,

¿seré un alma cándida?,

¿he visto algún compresor en mi vida?...

….ahora es cuando empieza a cundir el pánico...... ¡pero que bien se vive en la ignorancia!

Yo me rijo por la máxima “excusatio non petita, accusatio manifesta” , y la verdad a priori confío en la profesionalidad de la gente, básicamente porque de coches se poco, o nada, y si me enseña alguien un compresor, me creeré a pie juntillas que era el mio, pero nunca sabré si realmente estaba estropeado, o si lo han sustituido, o si es un compresor lo que estoy viendo, con lo cual, prefiero no saber nada.

Imaginaros que extrapolamos estas practicas a todos los ámbitos profesionales, vamos a discutir con el médico que ese apéndice era el mio, o que si estaba mal, nunca se nos ocurriría, entonces, ¿para que quiero ver las piezas?.

Saludos