domingo, 16 de octubre de 2011

Hikkikomori


Siempre que voy solo en el coche escucho la radio, pero no música, porque me arranco a cantar, ¡ole salero el mio!. Llegando el otro día al cole de mis niños escuché algo sobre el comportamiento social de algunos jóvenes de Tokio, y me llamó poderosamente la atención con la naturalidad que contaban la historia.

Últimamente he leído a un par de autores japoneses, pero por desgracia, hoy no voy a hablar de ellos, sino de un tema bastante preocupante, el hikkikomori. Resumiendo, el asunto es que por presión social ¿?, algunos jóvenes se recluyen en sus casas de forma voluntaria y se niegan a salir y a comunicarse con todo lo que este en el exterior de su cuarto.

Este tipo de comportamiento me asusta, los desequilibrios mentales me dan mucho respeto, pero cuando un tema así afecta a una población tan elevada de jóvenes (se estima que superan el millón), ya no me creo que sea un desequilibrio y empiezo a pensar que hay algo de moda. 

Me intento explicar, desconozco la situación social japonesa exactamente, aunque algo he leído porque me interesa mucho su cultura, pero no puede haber tantos casos similares de exclusión voluntaria de la sociedad, por mucha presión que se tenga, a no ser que el efecto imitación sea muy poderoso. Me parece un asunto terrible en el que los padres tienen una responsabilidad muy elevada, como diría mi abuelita....¡¡cuánta mili os hace falta!!.

¡Qué difícil es educar a los niños!, y lo que más pena me da es que en ocasiones pienso que un par de soplamocos a tiempo solucionarían muchos asuntos. Solo espero que estos comportamientos no se extiendan como la pólvora por el mundo, es un problema muy serio.