Mi generación fue criada con la premisa básica que los problemas personales no le importan a nadie, son algo personal e interno, como decía mi padre "La bola que gravita", me costo una eternidad entender ese concepto, que por cierto, para mi hoy no tiene mucho sentido. Yo soy bastante quejica de pacotilla, como me dicen en casa, Calimero, pero lo hago por tocar los huevos, desde luego pienso que mis cosas no le importan a nadie... He creado una armadura que no me protege de ningún riesgo, y si no protege... solo es peso muerto.
Luego escuchas I Don´t Need to Tell you Everything y ya te quedas loco, ¿de que vas?...
Yo no soy capaz de saber si soy fiel al niño que fui, no acabo de encontrarlo, algo quedará, o no. Es lo que tiene la madurez, ¡casi senectud! :)
Es uno de mis disco preferidos para mi baño de sales semanal.
Escuchad el disco, con calma, en calma.

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