Uno de los podcast que regularmente sigo es DOAC, "The Diary Of a CEO", en uno de los capítulos tiene una charla con Daniel Priestley, os recomiendo que escuchéis con atención ese programa. en uno de los últimos capítulos el millonario hablaba sobre Red Ocean Vs Blue Ocean. En el mundo de los negocios, básicamente dicen que el "Rojo" es donde todos se muerden por un trozo de pastel y el "Azul" es donde nadas solo y tranquilo porque inventaste algo nuevo.
¿No estaremos intentando gestionar nuestra felicidad como si fuera una puta empresa de Silicon Valley?
Cada vez más la vida parece un campo de batalla (o un mar ensangrentado) nos hemos convertido en producto que apenas aportamos valor. El ser humano se convierte en commodity cuando intenta encajar tanto en la lógica del mercado que termina siendo sustituible, comparable y predecible.
El océano rojo sería el espacio donde todos compiten por validación, estatus, atención, deseo y pertenencia usando los mismos códigos.
El océano azul sería el espacio donde alguien deja de competir bajo esas reglas y construye una forma de ser menos replicable.
Siguiendo con esta analogía, voy a intentar profundizar entre el parecer y el ser. La mayor parte de la población solo quiere parecer, recuerdo que una vez escribí algo sobre el "wannabe", esto es, intentan parecer valiosos, nadan en una extensísimo pero ocupado océano rojo, intentan:
parecer interesantes
parecer exitosos
parecer deseables
parecer inteligentes
parecer distintos de una forma curiosamente idéntica
La hiperadaptación nos hace eficaces, pero vacíos. Toda la identidad de un ser humano se traduce en atributos vendibles, ¿qué aportas?
Llega un momento en la vida en el que dejas de buscar aprobación masiva, empiezas en la medida de tus posibilidades a cultivar profundidad en vez de visibilidad, cambias a los ritmos propios, comienzas a pensar sin necesidad de exhibirlo todo, sostienes contradicciones y haces cosas que no sean rentables, pero sí significativas.
Acabas de llegar al océano azul.
Empieza a tener sentido conceptos que escuchabas a tus padres y abuelos sobre la vida, reflexiones de una tarde de lluvia en familia cuando no había televisión. Quizá el verdadero lujo humano no es escalable.
¿Donde cojones nadas tú?
