lunes, 2 de febrero de 2026

Avaricia... la que rompió el saco

 


Que poco me gusta lo que veo... Nada de nada... ¡Menuda mierda!

Vivimos en un momento en que entre los jóvenes, y no tan jóvenes,  se considera como válida la fórmula éxito=dinero, lo que prima es el dinero por el dinero, en las redes nos bombardean con sus mierdas unos cenutrios musculados cuyo único fin es tener dinero, mucho dinero vendiendo... ¿algo?, algo indefinido que no se sabe bien que es, no producen nada y están tremendamente contentos consigo mismos despreciando al resto del mundo. Los que ya tenemos unos años hemos visto cómo acaba esto, y no es bien. Para colmo, últimamente han entrado en la etapa mesiánica, ya están por encima del bien y del mal e interpretan la biblia en su propio interés. En mi pueblo a esto se le llaman sectas, y no hay ninguna secta que sea buena.

No es exactamente de esto de lo que quería escribir hoy, en realidad lo que me lleva un tiempo rayando es la noticia de los despidos masivos de Amazon, el amigo Bezos es uno de los tíos más ricos del planeta... ¿Aún quiere más?, ¿en serio?.¿Cuál es el el objetivo de esto?, quiero decir... si ya no se puede ser más rico ¿a qué vienen estas medidas?. 

El término apropiado es AVARICIA, yo lo percibo como la cara horrible del capitalismo, y creo que no hace ningún favor a la sociedad, si algo ha quedado patente en la historia es que la desigualdad trae revolución. 

La avaricia es el arte de morir de sed en un océano de oro, no se donde escuché o leí esa frase pero me encantó. Desde luego que querer crecer es perfectamente lícito, la ambición es buena y ayuda mucho en ese sentido, ¡pero macho!, si no sabes donde parar estas jodido.

El problema es que cuando no se tienen objetivos vitales el acto de poseer no tiene fin, siempre vas a querer un poco más, y más,  y al final se convierte en un agujero negro que absorbe toda la energía.

¡La leche!, me está quedando esto demasiado espeso, ya no os doy la paliza, pero pensad una cosa, ¿sois dueño de lo que teneis, o lo que teneis es dueño de vosotros?

Yo sigo a lo mio. ¡gracias papás por la educación que me habéis dado!