lunes, 23 de marzo de 2026

Teorema central del límite

 


A un gran estadístico como Carl Friedrich Gauss le fascinaba el hecho de que aunque el comportamiento de una ser humano sea impredecible, las masas son extremadamente predecibles. Simplificando al máximo lo que dice el teorema es que cuando sumas muchos factores aleatorios independientes, el resultado tiende a seguir una distribución normal (campana de Gauss), incluso si cada factor individual no lo hace. A mi, en mi tremenda ignorancia siempre me ha parecido que el señor Gauss era un puto visionario. Cuando antes iba al trabajo en tren y metro siempre veía cómo la gente formaba campanas de Gauss perfectas en los andenes. Desarrolle cierta tendencia a analizar patrones en prácticamente casi todo.

Cada uno de nosotros, como individuos tenemos emociones, traumas, distintas culturas, comportamientos irracionales y aún con esas, cuando juntas a millones de personas el comportamiento de la masas es predecible, a nivel colectivo tiende a estabilizarse.

¿Somos libres?, ¿en serio?. No debemos de ser tan libres cuando como colectivo actuamos con una regularidad mecánica. Alguien dotado de la capacidad intelectual suficiente debería de reflexionar sobre sí nuestra libertad es solo una variable predecible dentro de un modelo de distribución. 

Hace algún tiempo vi una serie en alguna de estas plataformas que se llama Devs, me lo pasé muy bien viéndola, la verdad es que de las que he visto últimamente está entre las mejores. Para no irme mucho del tema, lo que me llevó a reflexionar sobre el demonio de Laplace, que es acojonante, imagina una entidad (el "demonio") que conoce, en un instante preciso, la posición y la velocidad de cada átomo y partícula en el universo. Según Laplace, si esta entidad fuera lo suficientemente inteligente para analizar todos esos datos mediante las leyes de la física clásica (como las de Newton), podría conocer el pasado y el futuro con absoluta certeza.

Para este demonio, el azar no existiría. El futuro sería tan predecible como el movimiento de un péndulo.

No se si es muy fino intentar enlazar con concepto estadístico con el determinismo, pero el punto que veo afín es la "ilusión de libertad", que es lo que no me dejaba dormir esta noche.

Otro días prometo hablaros de mi interpretación (casi siempre errónea) de la Teoría del Caos. Lo mismo lo titulo "De cómo el Caos mató al Demonio" 

¡¡VIVA CUBA LIBRE!!






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